Facultad de Derecho, Universidad de Alcalá

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La historia del Colegio Máximo de Jesuitas de Alcalá de Henares, forma parte con gran justicia de la propia historia de la Universidad enclavada en el solar complutense, de aquella Universidad que a finales del siglo XV erigiese uno de los más destacados personajes de aquella España que dejaba el medievo y se embarcaba en la gran aventura de la Edad Moderna, el cardenal Jiménez de Cisneros. Una Universidad, con total seguridad la más destacada del Renacimiento, que llevaría su legado no solamente a tierras europeas sino que se extendería a todos los confines de la hispanidad, a aquellas que sus textos fundacionales crearon a modo de Alcalá.
Esteban Azaña nos relata minuciosamente como fue desarrollada esta tarea fundacional:
… vino a estudiar al Colegio Mayor de San Ildefonso el padre Francisco de Villanueva, residían en Alcalá la serenísima infanta doña María, Emperatríz, y doña Juana, reina madre de Portugal, en unión de doña Leonor Mazcareñas, aya de Felipe II, quien en otras ocasiones había socorrido al padre Villanueva, y en ésta le alentó a fundar un colegio de la Compañía de Jesús, propósito que abrigaba hacía tiempo, ofreciéndole su liberal apoyo y el de la infanta. Dió principio el padre Villanueva a la casa, para lo que compró un patio llamado de Mataperros y de los Aguadores, cerca de la ermina de Los Doctrinos, vinieron los primeros religiosos en 1546, donde permanecieron hasta el 49, en que se mudaron a la casa que en la calle de Libreros….
El inmueble de la calle Libreros está formado por un magno colegio y una espléndida iglesia de proporciones grandiosas.
Es uno de los más singulares dentro del casco histórico de Alcalá de Henares. Fue durante siglos sede de uno de los principales colegios de la orden jesuítica en España, en concreto el de mayor espacio. Más tarde, tras la desamortización de la Universidad de Alcalá en 1836, acabaría convirtiéndose en un cuartel militar, uso que conservaría hasta 1990 en que empezó a rehabilitarse para albergar la actual Facultad de Derecho.
La protección que dispensaron miembros de la familia real y de losMendoza a la Compañía está en el origen de su instalación en Alcalá de Henares, donde el fundador San Ignacio de Loyola había sido estudiante.
El colegio se empezó a construir a principios del siglo XVII en su definitiva ubicación, en la calle Libreros, gracias a la generosidad de María de Mendoza, quien dotó con una renta anual al colegio. Antes este colegio estuvo ubicado cerca de la Puerta de Aguadores.
La iglesia se comenzó a construir en 1602 y en 1619 estaba prácticamente acabada. La monumental fachada recuerda a la del Gesù de Roma y por sus formas es de transición entre el estilo herreriano y el barroco. Tiene dos cuerpos, unidos por aletones y un remate con frontón triangular y cruz. El primero tiene columnas de estilo corintio con fuste estriado que forman tres cuerpos. Destacan los escudos de la familia de Mendoza y las estatuas de San Pedro y San Pablo. En el segundo cuerpo hay dos hornacinas con figuras de San Ignacio y San Francisco Javier, con un gran ventanal en el centro. La iglesia es de nave central con capillas laterales comunicadas entre sí. Del interior sobresalen la capilla de las Sagradas Formas, la Sacristía y el magnífico retablo del altar mayor, con pinturas de Angelo Nardi.
Acabada la iglesia se inició la construcción del colegio, sobrio edificio de ladrillo de tres plantas con dos patios. Antes de trasladarse la Universidad a este edificio, en 1780, el arquitecto Ventura Rodríguez realizó una profunda reforma de la que sobresale la espléndida escalera imperial.
En efecto, la crisis de la Universidad de Alcalá se había hecho definitiva al perderse el peso específico del Colegio Mayor de San Ildefonso, base que sostenía el entramado universitario complutense, todo ello como consecuencia de la política reformista que había iniciado el rey Carlos III y su primer ministro el Conde de Aranda. Este personaje, que simpatizaba profundamente con las ideas enciclopedistas, inspiró una serie de transformaciones que se vieron plasmadas en el Auto Acordado de 1768, que disponía que cada Universidad tuviera como director un Ministro del Consejo de Castilla, bajo el cual se tramitaría toda la gestión.

Fuente:
Ignacio Ruiz Rodríguez
Profesor Titular de Historia del Derecho
Universidad de Alcalá

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