El Ayuntamiento ha erigido esta escultura en bronce junto a la Iglesia de San Pedro para reconocer a la mujer garganteña en una de las tradiciones más antiguas del pueblo: la de elaborar altares para la fiesta del Corpus Christi, que se celebra en junio.
Las mujeres del pueblo son las encargadas de fabricar esos altares, con sábanas, puntillas y mantos blancos, sobre los que luego se coloca la imagen de Cristo.