En la Plaza de la Cebada se situaba uno de los mercados madrileños para venta de cereales, legumbres y otros productos. Era unos de los puntos más destacados desde el punto de vista económico en Madrid, debido al fuerte carácter agrícola de ciudad hasta bien entrado el siglo XIX. En esta plaza se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de caballería.
En el siglo XVII se celebraban la ferías más importantes de Madrid. Sin embargo en el siglo XIX también se celebraban las ejecuciones en dicha plaza; ahorcamiento del General Riego en 1824 o ejecución de Luis Candelas al garrote vil en 1837.