Una de las ventajas que tiene la capital de España es que está justo en el centro geográfico del país. De este modo, hay multitud de sitios a los que se puede ir a pasar un par de días ―o incluso un día y regresar por la noche― sin tener que desplazarse demasiado lejos.

Dos ciudades muy cercanas a Madrid y muy pintorescas ambas son Segovia y Toledo. Lo más conocido de Segovia es, sin lugar a dudas, su acueducto; pero en esta pequeña ciudad castellana hay mucho más para ver. No puedes perderte el alcázar, su catedral de estilo gótico o sus callejuelas empedradas. Por su parte, Toledo es también una joya que está a apenas una hora en coche de Madrid (aunque merece la pena ir en el tren directo que sale desde Puerta de Atocha y que tarda menos de cuarenta minutos en llegar). El centro histórico de esta ciudad está considerado como uno de los mejor conservados de España, y destaca su catedral, su alcázar y la sinagoga, recuerdo de épocas en que las tres culturas ―cristiana, musulmana y judía― convivían en Toledo.

Si te van más otro tipo de planes, debes considerar la opción de escaparte a uno de los casinos que rodean la ciudad de Madrid. Hay donde elegir, pero te recomendamos el Casino Gran Madrid del centro de la capital o el de Torrelodones. Ambos son grandes establecimientos, con multitud de juegos de azar, restaurantes, salones y mucha elegancia. La opción de pasar un fin de semana disfrutando de los juegos en vivo de casinoenlinea.es tampoco está nada mal para darle un descanso al espíritu.

Aquí hay planes para todos los gustos. Si lo tuyo son los parajes naturales, te recomendamos el Valle del Lozoya, dentro de la propia Comunidad de Madrid. No muy conocido, es uno de los entornos naturales más ricos de esta región. Se encuentra cerca del Parque Nacional de Guadarrama y ofrece todo tipo de rutas de senderismo y piscinas naturales que harán disfrutar a los amantes de la naturaleza. Tampoco puedes perderte la gastronomía de los encantadores pueblecitos de la zona, como Alameda del Valle o Rascafría.

Cercedilla es otro de los puntos ideales para quienes disfruten de la montaña o de las piscinas naturales. Esta zona garantiza tranquilidad y reposo, rutas de senderismo y un pueblo muy especial. Tanto en invierno como en verano, las opciones son variadas y más que suficientes para pasar un par de días ―o de semanas―.